InicioOpiniónMÓNICA SOTO UNA HISTORIA SINIESTRA 

MÓNICA SOTO UNA HISTORIA SINIESTRA 

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Ningún magistrado en la historia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación hizo tanto daño a México como ella. El momento melodramático que preparó frente al presidente de la Corte para anunciar su dimisión, sin causa grave de por medio, describe una narrativa que la distingue de principio a fin para dirigirse al cementerio de los indignos, cuyos epitafios describen la falta de escrúpulos. 

Se va como artífice de la destrucción institucional y con el repudio de quienes dieron la batalla por un Poder Judicial de la Federación independiente y autónomo, en la época en que el régimen necesitaba de sus servicios para exterminar la objetividad al juzgar. Les cumplió y ejecutó el plan que abrió la puerta al partido de Estado para usar a su antojo el control reformador de la Constitución a través de una super mayoría legislativa violatoria de los equilibrios. Su labor desfiguró toda intención jurídica que fuera una limitante al libertinaje morenista y por añadidura convirtió a la Corte en un tribunalito de obediencia perfecta hacia el Ejecutivo. 

No hizo sola el trabajo sucio, necesitó de cómplices que la respaldaran para construir bloques de votación que aprovecharon un pleno deliberadamente incompleto para imponer agenda. Su contubernio con Felipe Fuentes y Felipe de la Mata, y en menor grado con Reyes Rodríguez, dio tranquilidad al obradorato para la consolidación del golpe a la impartición de justicia desde adentro. Curiosamente, esa complicidad con “los felipes” la marcó en la Sala Superior, al perder el control de la administración, las plazas y el presupuesto durante la conclusión de su ciclo. También ha sido ampliamente conocida la animadversión mutua con Gilberto Bátiz, quien ocupa hoy la presidencia de ese tribunal. 

La Sala Superior vuelve a quedar con 5 magistrados en los meses previos a la elección federal intermedia que servirá de termómetro al sexenio de Claudia Sheinbaum, en medio de las insidias internas para armar un nuevo bloque entre “los felipes” y Reyes Rodríguez que les daría mayoría para garantizar el éxito de cualquier litigio sin la necesidad de consultar a su actual presidente o a Claudia Valle Aguilasocho, la quinta magistrada en discordia.  

“He decidido hacer un alto en mi vida jurisdiccional, obedece a un compromiso cumplido con mi patria”. Así lo anunció con desfachatez  Mónica Soto Fregoso a quien no le alcanza su falsa narrativa para intentar desvanecer la ignominia que la acompañará de por vida.

Ante el sorpresivo anuncio desde la mañanera, Sheinbaum dijo: “Considero que es una mujer con experiencia, muy profesional en su trabajo y tomó la decisión de separarse y considero que hizo buen papel al frente del Tribunal Electoral”. Y cómo no reconocerla, cuando en estos tiempos oscuros para la justicia federal, el elogio público desde Palacio Nacional es un inobjetable signo de vergüenza que exhibe un reconocimiento a la sumisión. La reacción ante la dimisión fue reveladora respecto al nivel de compromiso de quien sólo en teoría pertenecía a otro poder del Estado. 

No recuerdo palabras similares para un juzgador desde la Presidencia de la República, más que las de Andrés Manuel López Obrador para Arturo Zaldívar, otro alfil que renunció a la toga sin establecer una causa grave, para privilegiar sólo el afán de sus proyectos personales.  

EDICTOS

En la sede de Carlota Armero se sabe que desde la oficina de Mónica Soto se trabajó la filtración del rumor de que busca un consulado. La ex magistrada considera que su trabajo merece un premio del morenismo, sin embargo el deseo no trae mucha sustancia en la cancillería, aunque la última palabra vendrá de la presidencia.

Por esos rumbos también supe a través de algunos personajes que litigan asuntos electorales de alto calibre ante la Sala Superior, que uno de sus actuales magistrados orilla a los justiciables a contratar los servicios de un despacho muy cercano a sus intereses para garantizar el éxito en la resolución. Para mayor detalle le dicen el “FF”.      

Enrique Rodríguez Martínez
Enrique Rodríguez Martínez
Periodista y abogado con más de 36 años de trayectoria. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación, periodismo jurídico y analista político.

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